Grabado de La Catrina, calavera con sombrero de plumas creada por José Guadalupe Posada
← Blog·Cultura & Fiestas·6 min lectura·Junio 2026

¿QUIÉN ES LA CATRINA? HISTORIA DEL ICONO MEXICANO

Nació como sátira de periódico hace más de un siglo y hoy es la cara más elegante del Día de Muertos. Te contamos quién creó a La Catrina, por qué se llamó Garbancera y cómo Diego Rivera la vistió de gala.

La Catrina es una calavera elegante creada por el grabador José Guadalupe Posada hacia 1912 con el nombre de «Calavera Garbancera», una sátira contra quienes negaban sus raíces indígenas. Diego Rivera la vistió de cuerpo entero y la bautizó «Catrina» en su mural de 1947, y desde entonces es el rostro del Día de Muertos.

¿Quién creó a La Catrina?

Su padre fue José Guadalupe Posada (Aguascalientes, 1852 – Ciudad de México, 1913), el grabador más prolífico del México de su tiempo. Trabajaba para la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo haciendo ilustraciones para hojas volantes, corridos y calaveras literarias: versos satíricos que se publican por Día de Muertos y que «entierran» en broma a políticos y famosos.

Hacia 1912 Posada grabó en una plancha de zinc un busto de calavera coqueta, sin ropa pero con un enorme sombrero francés cargado de plumas y flores. La imagen se publicó como ilustración de una calavera literaria y se imprimió de forma póstuma en 1913, el mismo año en que Posada murió, pobre y sin imaginar que acababa de crear el icono gráfico más famoso de México. En vida fue un artesano de periódico; hoy los museos se lo disputan.

¿Por qué «Calavera Garbancera»?

El nombre original no era un halago. Garbanceras se les decía en la época a las vendedoras de garbanza que, habiendo nacido indígenas, renegaban de su origen: se empolvaban la cara para verse más blancas, presumían modas europeas y despreciaban lo mexicano. La estampa de Posada las retrata sin piedad: puedes ponerte el sombrero más fino de París, viene a decir, pero debajo del polvo de arroz no hay más que huesos, los mismos huesos que tenemos todos.

Ahí está la doble carga del personaje: crítica de clase y memento mori. La muerte como la gran igualadora que se ríe de las pretensiones sociales. El verso que acompañaba a estas estampas lo resumía con humor de barrio: al final del baile, calaveras somos todos, hasta las más catrinas.

Figura esquelética con sombrero de plumas al estilo grabado de principios del siglo XX
Nació en un grabado de Posada (~1912) como burla: la 'Calavera Garbancera'.

¿Qué hizo Diego Rivera?

Posada la dibujó de busto y desnuda de ropa; Diego Rivera la vistió y le dio nombre. En su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, pintado en 1947 para el Hotel del Prado de Ciudad de México (hoy en el Museo Mural Diego Rivera), la calavera aparece de cuerpo entero, con vestido blanco de gala, estola de plumas que evoca a la serpiente emplumada Quetzalcóatl y su sombrero eterno.

En el mural, La Catrina ocupa el centro exacto de la escena: da el brazo a un Diego Rivera niño y junto a ellos están Frida Kahlo y el propio Posada, a quien Rivera consideraba su maestro gráfico. Fue Rivera quien popularizó el nombre Catrina, femenino de catrín, que en México significa alguien vestido con elegancia exagerada, un dandi. El apodo se quedó para siempre y la Garbancera pasó a la historia con su nombre de gala.

¿Cómo pasó de crítica social a símbolo del Día de Muertos?

El viaje fue gradual. Primero, los muralistas y los artistas posrevolucionarios rescataron a Posada como padre del arte popular mexicano, y su calavera se volvió emblema de identidad nacional. Después, la estética de las calaveras —de azúcar, de papel picado, de grabado— se fue fundiendo con la celebración del Día de Muertos, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003.

El empujón definitivo fue del siglo XXI: los concursos de catrinas, los desfiles monumentales y el maquillaje de calavera convirtieron al personaje en experiencia participativa. Hoy hay catrinas en Ciudad de México, en Los Ángeles y en Madrid. Lo notable es que el disfraz no traicionó del todo al original: pintarse de Catrina sigue siendo, aunque sea sin saberlo, una declaración de que la muerte no nos asusta y de que las apariencias son un chiste que dura poco. Si quieres ver cómo se vive la fecha aquí, tenemos una guía del Día de Muertos en Madrid.

¿Es una falta de respeto pintarse de Catrina?

Para la inmensa mayoría de los mexicanos, no: es una forma de participar en la fiesta, y ver a españoles y a gente de todo el mundo maquillándose de calavera suele provocar más orgullo que ofensa. La Catrina nació pública, impresa en papel barato para que cualquiera la tuviera; nunca fue un símbolo sagrado ni ritual.

Dicho esto, el contexto importa. Pintarse para una fiesta de Día de Muertos, un desfile o una cena mexicana: perfecto. Usar el maquillaje como disfraz «de miedo» genérico en Halloween, mezclado con sangre falsa y zombis: ahí sí se pierde el sentido, porque La Catrina no representa terror, representa una sonrisa frente a la muerte. La distinción entre ambas fiestas tiene su propia historia, y te la contamos en Halloween vs Día de Muertos.

¿La Catrina es de Halloween?

No. La Catrina pertenece al universo del Día de Muertos, una celebración mexicana con raíces prehispánicas y católicas que honra a los difuntos con ofrendas, flores de cempasúchil y humor. Halloween viene de la tradición celta de Samhain filtrada por Estados Unidos, y su registro emocional es otro: sustos, brujas y calabazas. Que ambas caigan en fechas vecinas (31 de octubre, 1 y 2 de noviembre) explica la confusión, pero la calavera del sombrero no espanta a nadie: se ríe con nosotros. Es sátira, no terror; periódico, no película de miedo. Como otros símbolos mexicanos con biografía sorprendente —la piñata y sus siete picos, por ejemplo—, La Catrina demuestra que en México las tradiciones más «antiguas» a veces tienen fecha de nacimiento y firma de autor.

Figuras de catrinas artesanales entre flores de cempasúchil y velas
De crítica social a icono: hoy la Catrina preside el Día de Muertos.

Preguntas frecuentes

¿Quién creó a La Catrina y en qué año?

El grabador mexicano José Guadalupe Posada la creó hacia 1912 como «La Calavera Garbancera», un grabado en zinc para ilustrar versos satíricos. Se publicó de forma póstuma en 1913, año de la muerte de Posada. Diego Rivera le dio el nombre de Catrina décadas después.

¿Qué significa La Catrina?

Originalmente era una burla contra quienes negaban sus raíces indígenas aparentando ser europeos: bajo el sombrero elegante solo hay huesos. Con el tiempo se convirtió en símbolo de la relación mexicana con la muerte: cercana, igualadora y tratada con humor en el Día de Muertos.

¿Por qué se llamaba Calavera Garbancera?

«Garbanceras» eran las vendedoras de garbanza de origen indígena que renegaban de su cultura y se aparentaban europeas. Posada las satirizó con una calavera que solo conserva el sombrero fino: la elegancia prestada no puede ocultar lo que somos todos por debajo.

¿Dónde se puede ver La Catrina original de Diego Rivera?

En el Museo Mural Diego Rivera, en el centro de Ciudad de México, que alberga el mural «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central» (1947), rescatado del Hotel del Prado tras el terremoto de 1985. El grabado original de Posada se conserva en varias colecciones de arte gráfico mexicano.

¿Puedo celebrar el Día de Muertos con temática de Catrina en Madrid?

Claro que sí: cada año hay maquillaje, ofrendas y eventos en la ciudad. En Benditos Sueños, en San Bernardino 7, el Día de Muertos se celebra con ofrenda y cocina mexicana de verdad; mientras llega la fecha, puedes conocer nuestra carta cualquier día del año.

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